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Niño Especial en Escuela de Inclusión

Niño Especial en Escuela de Inclusión
 
   

Una Mamá Especial lamentablemente se va preparando para el rechazo desde que se entera de que su peque es diferente, digo lamentablemente porque no es una labor fácil acostumbrar al corazón a los prejuicios de los demás para no estallar en llanto cada vez que discriminan a tu bebé y poder seguir adelante.  Ahora bien,  cuando llega la hora de buscar o en mi caso cambiar de colegio,  vuelve esa nueva lucha interna por ser valiente y no llorar en cada puerta que se toca y te cierran en la cara cuando llega la palabra Autismo, porque créanme,  son bastantes.

 

Nunca es un proceso fácil encontrar un buen colegio para nuestros hijos,  mucho menos cuando se trata de un niño especial,  y mucho más complicado es tratar de encontrar un colegio de integración o tratar de incluirlo en un colegio regular. Es muy común ser rechazados por colegios regulares,  ya sea por temor, ignorancia o simplemente discriminación, que sea lo común no significa que no sea doloroso. Pero no tiene comparación que tu hijo sea rechazado por un colegio que usa de bandera la palabra inclusión, donde tienen niños con diferentes necesidades especiales (incluyendo Asperger), pero el tuyo no puede entrar y te lo hacen saber de una manera muy hiriente, luego de ilusionarte, ilusionar al niño y hasta de pagar.

 

Desde que llegamos a Quito - Ecuador (ciudad nueva para nosotros desde hace 5 semanas), hemos estado buscando varias opciones, hemos visitado ya tres colegios,  el primero (colegio regular) nos hizo cancelar parte de la inscripción para reservar el cupo, luego nos pidieron entrevista familiar con la docente, al darse cuenta de las diferencias le nombramos la palabra mágica: Autismo, entonces pidieron otra entrevista familiar pero con una psicóloga,  la cual en su opinión el niño se puede adaptar y hablaría con la directora del colegio para terminar el proceso de inscripción, quedaron en llamarnos para darnos respuesta y seguimos esperando la llamada.

 

En el segundo colegio (supuestamente de inclusión) nos pidieron reunión con la psicóloga, la cual había que pagar claro, pero nos salvamos de hacer el gasto ya que, la reunión duró apenas 5 minutos, la "psicóloga" se puso a llorar (literalmente) cuando salió de nuevo la palabra mágica, diciéndome A MÍ que tener un hijo con una condición especial era muy duro,  le pregunté si ella tenía uno y me dijo que no, ni en su familia tampoco, a lo que de inmediato sugirió no inscribirlo ahí ya que no habían profesionales preparados, los salones eran de 30 alumnos con una sola docente,  la cual aislaría al niño y pasaría la vida repitiendo de nivel, preguntamos entonces ¿a qué llamaban ellos inclusión? Y supuestamente era por el nivel socio económico, pero en la planilla decía lo contrario ($$$).

 

Así que llegamos finalmente al tercer colegio,  el perfecto, el que sí era realmente de inclusión,  donde nos hablaron de manera positiva y con confianza,  sabían del tema todos los integrantes de la institución, no había rechazo, había oportunidades. Tocamos la puerta del Centro Educativo El Trébol Montessori de Quito, el cual utiliza la filosofía Montessori para dar una educación con crianza respetuosa, basándose en las facultades y capacidades de cada niño por individual, tiene la bandera de la inclusión citando el siguiente texto de su web: "En cada grupo se encuentran incluidos niños/as con necesidades especiales con discapacidad y sin discapacidad en un 20%. El Centro Educativo El Trébol procura remover las barreras y generar los espacios para que los/as niños/as con necesidades especiales puedan participar en las diferentes instancias socio educativas, jugando y aprendiendo a partir del máximo aprovechamiento de sus capacidades, respetando así el derecho a la inclusión escolar. Una enorme ganancia es el proceso de sensibilización lograda con el resto de niñ@s que conocen la posibilidad de la diferencia en el otro sin que esta sea un obstáculo para establecer relaciones de respeto, trabajo y amistad". Nos encantó esto y pedimos cita, hablamos con la directora la cual muy amablemente nos explicó los métodos educativos y nos pidió los informes del niño, para así evaluar el caso con los educadores ya que recién organizaban las inscripciones y nos avisarían si tenían cupo disponible, una semana después nos llamaron para decirnos que el niño debía presentarse durante una semana en horario regular por período de evaluación ya que sí tenían cupo.

 

Al llegar el día lunes nos recibieron con mucha calidez,   conocimos a la que sería su maestra (muy cariñosa y excelente con los niños), me pidieron acompañar al niño en el proceso de adaptación (lo cual me pareció genial), la directora se involucró mucho en el proceso (muy cariñosa y amable también), me pidieron información sobre las rutinas, actividades y cosas que gustan o disgustan al niño, me enseñaron las rutinas y normas que se aplican al grupo de clases o y me pidieron que tratara de imitarlas en casa (cosa que hicimos muy bien). El día martes nos indicaron que debíamos pagar por esta evaluación y le preguntaron a mi esposo si quería formalizar la inscripción de una vez, como no tenía los documentos al momento (y confiados de que ya tenía el cupo) se notificó que se haría el día viernes. La semana transcurrió muy bien,  con algunas situaciones normales como el miedo al desapego, un poco de resistencia a las normas nuevas, miedo de ir solo al baño y pocas palabras con personas que no conocía, como cualquier otro niño, en todo este tiempo reconocieron que su conducta era normal, que cada vez se acostumbraba más y disfrutaba de las instalaciones, tanto así que los últimos días abrazó y besó a la maestra... ustedes ya saben lo que eso significa.

 

La directora en un par de oportunidades me dijo que me relajara que el niño se adaptaba muy bien considerando su condición, también me dijo que estaba impresionada de los avances del niño ya que, tenían una niña asperger de 12 años que al entrar a la edad de mi hijo se comunicaba mucho menos y que seguro nos daban el cupo. La maestra tuvo una total dedicación al niño y siempre me daba comentarios positivos sobre la adaptación, alguno que otro detalle pero siempre recalcando que era normal. El día jueves la psicopedagoga, a quién entregué el cuaderno de actividades el día lunes y no vi más en la semana, me entrega el cuaderno y me  indica que no asista el viernes porque no es necesario,  iban a "discutir" el caso y me llamaban la próxima semana para finalizar el proceso.

 

Nos citaron para el miércoles siguiente (ya 3 semanas en todo el proceso) y nos leen un informe (que no me entregaron), el cual decía que el niño tenía una excelente comunicación conmigo y unos avances en la condición de Autismo bastante notables, que disfrutaba de las instalaciones y estaba comenzando a ser comunicativo con la docente y la directora, que se alimenta solo y que a pesar de que tenía sólo 4 días en el proceso había presentado una adaptación evolutiva. Pero también tenían unos puntos en observación los cuales describo a continuación:

  • No quiso ir al baño con la maestra o solo y esperaba a que yo llegará para ir
  • El último día me tocó dejarlo solo, manifestó molestia llorando y luego de calmarse no quiso participar en las actividades
  • Ellos esperaban que se comunicara con frases de más de 3 palabras en ésa semana (lo cual advertimos en la primera entrevista, que el niño se comunica con frases de 2 a 3 palabras y que se está estimulando en terapia de lenguaje)
  • Estaba muy sensible y sentimental

 

Dadas estas condiciones el veredicto final fue que según ellos mi hijo no puede valerse por sí mismo y ellos no tienen la capacidad para prestarle la atención que demanda, que necesitan un tutor exclusivo de la institución pero no tienen la persona y que de paso no tenían cupo para niños con discapacidad, que ellos sólo querían ver si mi hijo se adaptaba como regular, que podía reclamar el dinero de la inscripción si la había hecho menos el pago de la semana porque ya se había trabajado, acotando por supusto que este mes es de inscripciones para todos los centros educativos y que debía buscar otro rápidamente (después de hacerme perder 3 semanas) y así nos dejaron con los papeles en la mano, anonadados y sorprendidos, sin que nos saliera ninguna palabra, pues no podíamos entender cómo es que después de ser claros en la entrevista cuando pedimos cupo para un niño con Autismo (condición que aún se considera una discapacidad y aclarado por ellos mismos), nos llaman para decirnos que sí tienen cupo para el niño, nos hacen pagar la semana de evaluación y al final nos dicen que desde un principio no tenían cupo, pero querían evaluar al niño para ver si se lo incluían como niño regular, pero al mostrar las deficiencias de la condición no lo pueden aceptar. Simplemente nos levantamos de los asientos, agradecimos la "sinceridad" y nos fuimos.

 

Ahora me pregunto yo ¿Y es que esto no lo haría cualquier niño con o sin condición? Tiene 4 años de edad y menos de una semana tratando con desconocidos en un lugar totalmente nuevo ¿Qué esperaban, que saliera del espectro en 4 días o fuese un robot sin sentimientos? ¿Hay algún niño de esa edad sin condición, que NO le de miedo ir al baño, NO se ponga sentimental NI llore el primer día que su mami lo deja solo en el colegio? ¿Entonces qué tipo de niños tienen en esa institución?

 

Excusas como: "El niño necesita atención especial y no tenemos la capacidad para atenderlo" o "El niño necesita un tutor pero no puede ser externo a la institución y casualmente no tenemos personal" o "No es el niño,  somos nosotros los que no estamos preparados para recibirlo", que provenga de un colegio de inclusión con 15 años de experiencia atendiendo niños con diversas necesidades especiales (tanto físicas como intelectuales), que tienen 10 niños por sección (8 sin discapacidad y 2 con discapacidad) y 2 docentes especialistas con experiencia  NO SON ACEPTABLES.

 

Mucho menos cuando el niño proviene de un colegio regular,  donde compartió el aula de clases con 18 compañeros, sin tutor y con 2 docentes de educación preescolar sin estudios en necesidades especiales, pero que lograron que mi hijo avanzara tanto en terapias como en colegio y se adaptara e integrara a sus compañeros. Lo que demuestra que lo único que hace falta para atender a un niño con necesidades especiales es tener VOLUNTAD, porque lo que no se sabe se investiga y se aprende.

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