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Afrontar comentarios negativos - Parte I

Afrontar comentarios negativos - Parte I
 
   

Creo que si le pregunto al grupo de madres: ¿Alguna vez te has enfrentado a comentarios hirientes sobre la condición de tu hijo? cada Mamá Especial me responderá de manera positiva (tristemente) y me contará una historia diferente, en mi caso no sólo he recibido comentarios negativos, un par de veces hemos recibido agresiones físicas (no graves pero realmente molestas) y también he recibido discriminación y burla, por parte del personal de atención al usuario de un ente público muy conocido en Venezuela (lo cual me pareció sumamente grave).

 

No estoy escribiendo esto para quejarme ni acusar a nadie, lo hago para hacer saber que entiendo cada palabra cuando me escriben y me cuentan sus experiencias, que entiendo ese sentimiento de querer explotar, de gritar, de defendernos de manera agresiva (como lo hace una leona cuando le tocan a sus cachorros), sé cuál es ese sentimiento de corazón herido cuando no nos queda más que desahogarnos llorando (a veces).

 

Si bien el  Autismo es una de las condiciones más incomprendidas por la sociedad (1ro porque no se nota físicamente y 2do por la desinformación tan grande que existe) no es la única condición especial que es agredida e incomprendida, he leído cada experiencia que me deja con el corazón arrugado, pero a continuación les cuento brevemente mi experiencia y comienzo compartiendo esta frase:

 

《Cuando seas capaz de contar tu historia sin llorar es porque ya te has curado》  

 

"Recuerdo que cuando estábamos recién diagnosticados, a pesar de que no vivimos el  Duelo Del Diagnóstico y nos dedicamos a trabajar en los avances de nuestro hijo, estábamos muy susceptibles, en mi particular habían días en los que estaba como a la defensiva,  sobre todo en los días de desintoxicación por la dieta (que fueron los más horribles que hemos tenido que vivir), cada mirada, susurro o comentario indiscreto me dolía intensamente y no siempre reaccionaba de manera correcta,  muchas veces veía agresiones donde sólo había curiosidad y cuando eran agresiones verdaderas se me desataba la "leona", a veces discutía y/o lloraba y no sabía cómo manejar la situación,  ya fuese en la calle o con mi propia familia.

 

Hoy en día me siento curada,  no voy a decir que a veces no me molestan los comentarios inapropiados,  sobre todo cuando te quieren recomendar la "Nalgada a tiempo" (no existe tal cosa), pero he aprendido a manejar mejor la situación y convertirla en una oportunidad para educar sobre el Autismo. ¿Cómo me curé? Contando mi historia,  una y otra vez,  hablando de lo que nos había pasado ¡Claro que lloraba! De hecho jamás había llorado tanto en mi vida como cuando escribí mi historia y la subí al blog, pero las lágrimas son como la lluvia,  llegan para limpiar todo y sanar.  Hoy en día soy capaz de contar mi historia sin llorar,  soy capaz de aguantarme la rabia y en vez de discutir, me doy la tarea de educar y al momento en que termina la conversación, la rabia desaparece y me siento mejor".

 

Recuerda que las demás personas no tienen el deber de conocer y entender cada una de las condiciones que existen (ni siquiera nosotras con respecto a las otras condiciones), pero sí es un deber el respetar y aceptar las diferencias una vez que son explicadas. Es aquí donde juega un papel importante nuestro rol de Súper Mamá, porque depende de nosotras el informar y poco a poco cambiar la actitud de las personas, porque en eso ¡Somos expertas! 

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