BLOG
Mi mundoHistorias InspiradorasRecetasAlimentación EspecialAutismo
RECETAS
EBOOKS
SOBRE MÍ
CONTACTO
TIENDA
Harinas
Cereales
Vitaminas
Golosinas
© 2014 Mamá Especial - Todos los derechos Reservados.

La Pequeña Historia de Juan Andrés

La Pequeña Historia de Juan Andrés
 
   

Caso: Síndrome de Asperger 

 

Juan Andrés mi hijo, es un niño que actualmente tiene siete años.  Cuando Juan llegó a nuestras vidas, Sthefan nuestro hijo mayor tenía diez y siete años de edad. El embarazo de nuestro ángel llegó por sorpresa, porque de verdad no lo estábamos buscando. Y la etapa de gestación fue normal sin ningún contra tiempo. Finalmente cuando Juan llegó al mundo, el mismo día en el que había nacido su hermano mayor, un tres de Agosto. Fecha memorable para mi pequeña familia. Juan tuvo un desarrollo normal como cualquier otro bebé. Cuando llegó la etapa de la guardería ahí se comenzó a detectar que algo no andaba bien. Eso fue en el 2do nivel en el jardín de infancia, nosotros particularmente veíamos en el, que era muy distraído vivía como en las nubes en un mundo diferente, pero creíamos que eso era  algo normal. Le hablábamos y parecía que se lo hiciéramos a la pared. En ese tiempo estaba de moda la película cars, y tenía todos los personajes. El con sus carritos era muy delicado los cuidaba muchísimo y cuando jugaba el mundo no existía para él. Esa distracción lo afectaba en el kínder, nunca terminaba las actividades y cuando se intentaba hablar con él, nunca miraba a la cara. Entonces decidimos llevarlo donde una Psicólogo infantil, luego de una serie de exámenes se le detectó inatención. La Psicólogo nos recomendó que le leyéramos un cuento infantil todas las noches antes de dormir, y debíamos asegurarnos de que le prestara atención  y que cada vez que se distrajera deberíamos darle un golpecito al libro para que le prestara atención a la lectura del cuento, y que también lo inscribiésemos en un deporte individual como la natación y en otro grupal. Porque si no mejoraba debería ir a una escuela de niños especiales, imagínense ustedes el impacto que eso fue para nosotros. Ya con todas las recomendaciones nos pusimos manos a la obra, las lecturas del cuento en las noches y los inscribimos en béisbol.

 

La experiencia en el béisbol fue frustrante, porque realmente la distracción no le permitía hacer nada lo llevamos durante un mes hasta que decidimos no llevarlo más. Pero por el lado de las lecturas de los cuentos, esa actividad iba viento en popa. Al sacarlo del béisbol, decidimos llevarlo a natación, allí si se sentía muy bien y aprendió a nadar rápido, pero se enfermaba con mucha frecuencia y como el sufre de una alergia, que no le permite producir cera en los oídos, le entraba agua, lo llevábamos a un otorrinolaringólogo y nos recomendó, que le hiciéramos unos tapones a la medida para que el agua no le entrara a los oídos. Le mandamos hacer los tapones y en la natación le fue muy bien. Y en uno de esos entrenamientos en la piscina, se le cayó uno de los tapones al agua, por su tamaño y el color azul del mismo, se hizo imposible conseguirlo, (era uno azul y otro rojo), oído izquierdo y derecho, respectivamente.  

 

El rendimiento en colegio iba muy bien. Y decidimos sacarlo de la notación, porque se resfriaba mucho. Ya en 1er grado lo llevamos de nuevo a la Psicólogo por la hiperactividad que comenzó a presentar. Con unos exámenes y pruebas más profundas se le diagnóstico el Síndrome de Asperger. Para ser sincero no sabía que cosa era eso. Y cuando nos explicaron de qué se trataba sentimos en el cuerpo un baño de agua fría. Afortunadamente en lo académico iba muy bien su coeficiente intelectual está por encima del promedio. Pero en la parte  motriz era muy torpe. Y comenzó hablar muy extraño con palabras muy profunda para su edad y parecía un robots mexicano, porque su acento era mexicano y nosotros nunca hemos estado en México, y estábamos hablando de un tema, y drásticamente lo cambiaba para otro. Ya consolidado en su colegio donde hoy cursa 2do grado de manera sobresaliente. Decidimos inscribirlo en el fútbol con todas las reservas del mundo, porque era muy torpe y le combinamos con terapia ocupacional.

 

En el fútbol los primeros meses fueron traumáticos, por su torpeza, los otros niños se burlaban y no querían jugar con él. Yo me iba a morir al ver a mi hijito en el medio del campo cruzado de brazos con la cabeza abajo. Yo al verlo que vivía más en el suelo que de pie, al final de cada entrenamiento, yo le preguntaba Juan Andrés tú quieres venir mañana,  con la esperanza de que me dijera que no y él me decía si, quiero venir. Lo cierto es que Juan Andrés me dio una lección, de constancia y tenacidad, porque quien quería abandonar era yo y no el. Se me olvidaba decirle que este diagnóstico coincidió con mi despido de PDVSA y eso me permitió a mí, entregarme en cuerpo y alma a mi Juan. No hay mal que por bien no venga. Volviendo al fútbol, cada día Juan jugaba mejor, entró al equipo como suplente. En esta semana santa que acaba de pasar, se jugó un torneo nacional de fútbol. Su equipo estaba jugando la semifinal, faltando dos minutos para finalizar el juego que lo iban perdiendo tres a dos y como el único niño que había jugado muy poco había sido Juan, y creo que el entrenador daba el juego por perdido, metió a Juan Andrés en esos dos minutos finales y para sorpresa de todos a Juan le llegó un balón fuera del aérea y marcó un golazo que empató el juego que finalmente lo perdieron por penales. Ustedes no se imaginan como celebramos ese gol lloramos como unos niños, al ver como los niños que meses atrás se burlaban de él, salieron todos a abrazarlos y se lanzaron todos encimas de mi Juan. Los padres de los otros niños que saben de su condición, nos abrazaban. Hoy día Juan Andrés es un jugador más del equipo, se ganó el respeto de los otros niños y ganó en confianza y desde entonces no ha parado de hacer goles. En el último juego, antes de escribir esta historia hizo dos goles. Aparte de eso sabe mucho de fútbol, de todas las ligas europeas y sudamericanas. Por experiencia propia debemos apoyarlos en todo, tengamos paciencia, mi Juan es un fiel ejemplo. Y como padres no lo sobreprotejamos ellos son unos guerreritos, los cuales si debemos ayudarlos a defenderse solos. Mi nombre es Juan Manuel Peralta, su papá. Saludos.

 

Si deseas saber más sobre Juan Peralta puedes contactarlo por:

 

Instagram: @juanperalta36

Twitter: @juanm_pm

Facebook: Juan Manuel Peralta Medina

 

Nota: puedes leer más historias de madres de niños con necesidades especiales aquí. Y si quieres publicar tu historia aquí te digo cómo hacerlo.

Comentarios